sábado, 15 de marzo de 2008

"... y quiero regresar a mi país, a Venezuela"

En una época donde las voces apocalípticas nos sentencian que la única salida que tiene este país es el "aeropuerto de Maiquetía"; en una sociedad que pregona a los cuatro vientos su fracaso, sin otra alternativa que "dejarlo todo" y probar suerte "allende los mares", resuena entonces como algo "exótico" (por decir lo menos) que un profesional de reconocido éxito en ese nuevo objetivo colectivo que se llama Estados Unidos de América, rompa los esquemas y diga inflado: "...yo quiero regresar a mi país".
Se trata de un sujeto con "talento" verdadero. No "talento", como ridícula categoría conceptual, acuñada en los medios radioeléctricos vernáculos, para generar toda suerte de "segregación laboral", entre quienes perifonean o no en un micrófono, o entre quienes se atraviesan o no frente a una cámara. Nada de eso, es TALENTO con mayúsculas, destrezas y virtuosismo demostrado a toda prueba.
Y es que MIGUEL OLDENBURG ARRAIZ no "buscó nada afuera", a él "lo buscaron acá", en un día cualquiera, mediante una llamada en Boleíta Norte, hace 14 años, que cambiaría su vida para siempre. Era, bien temprano, el reconocimiento a la capacidad de inventiva y originalidad en las lides de la edición y la postproducción.
De allí en adelante, muchos sacrificios sí, pero con frutos que pronto serían cosechados, traduciéndose en una cada vez mayor cotización y demanda de su trabajo en el gigante del norte.
¿Pero dónde salió Miguel Oldenburg? Como muchos que hoy se pasean con sueños y esperanzas por el campus de la Universidad Católica Andrés Bello: un egresado de la mención Audiovisual de 1992; con muchos deseos de hacer cosas nuevas y de experimentar donde hasta el momento nada se había hecho.
Y como los verdaderos "talentos", como quienes derrochan un genio y una calidad artística comprobada, no le hace falta la pose premeditada, el egocentrismo y la arrogancia. Todo lo contrario, la humildad y sencillez son su norma, su modo de proceder. Con esa humildad y sencillez, nos pidió que le llevarámos (en esta visita a Venezuela) a su Alma Mater, a esa UCAB que lo vió formarse hace más de quince años porque tenía algo, o mucho, que retribuirle a la gran Escuela de Montalbán. Tan sólo meses atrás, un momento climax en la carrera de Miguel, un premio EMMY como editor, correspondiente a 2006 por una sorprendente promo para TV de las competencias de la Fórmula Indy.
"El Emmy es sólo una lata.., pero tiene sentido si comparto el premio y mis conocimientos, con la Escuela y con los estudiantes. Ahora sí tengo mi 'alfombra roja'...", nos diría el pasado 12 de marzo, cuando compartió una singular clase con muchachos del 10º semestre de Artes Audiovisuales.
Acá queda entonces parte del testimonio gráfico de ese día; cargado de mucha emoción y nostalgia, de tantos recuerdos, de este compañero de promoción y amigo, que tan sólo buscaba contagiar e inspirar a los más jóvenes, y creo que se logró el objetivo.



1 comentario:

Lore dijo...

Sí, definitivamente, se logró el objetivo... Gracias!

Para él: de nuevo, inspirador.

Para ti: Nunca te lo he dicho, pero me encanta como escribes, de verdad. Tienes una pluma periodística admirable.