jueves, 1 de mayo de 2008

NUESTRA SALA DE REDACCIÓN

El asunto no es sólo "escribir más cortico". Muchos creen que la redacción de noticias para radio se limita a reducir el número de líneas y palabras. Nada tan alejado de la realidad. La redacción radiofónica implica, en primer lugar, colocarnos en el lugar de quien está "escuchando" y no tiene otro sentido para recibir nuestro mensaje que no sea el oído. Comunicación "unisensorial" que llaman los entendidos en la materia.
Existe un grave problema, como lo es -precisamente- imaginarnos que nuestros textos no los va a leer directamente el destinatario, sino que pasarán por el "filtro" de una narrador de noticias, quien hará el puente final entre le hecho noticioso y su destinatario. No hay posibilidad de "re-lectura" (como en los impresos) ni de apoyo "extra" como en la televisión o internet, para cautivar otros sentidos en el ser humano.El mensaje radiofónico es, quizás, el más fugaz de todos los mensajes mediáticos. Es éste uno de los primeros escollos que debemos subsanar, haciendo nuestra redacción lo más sencilla posible, directa y sin rebuscamientos. Recomendamos "rendondear" cifras y, en general, no sobresaturar con muchos datos al público oyente. Como se dice de forma coloquial: "tanta información provoca que el radioescucha 'se pierda', extravíe su brújula de elemento central de la noticia". El oyente recibirá tantos datos, y al final no estará claro en lo que queríamos transmitirle.
En nuestra sala de redacción ucabista -en una suerte de simulacro del mundo real- preferimos "parafrasear" antes de hacer "citas textuales" y poner al locutor por largo rato a hablar en primer persona. Dejamos de lado los incisos y las oraciones subordinadas, y mucho menos el uso de paréntesis para información "adicional" dentro del texto. Tuvimos especial cuidado con las "siglas", en no abusar de ellas o emplear de manera indiscriminada aquellas que no las conocen "ni en su casa".En resumen, una experiencia enriquecedora, en dos intensas y agotadoras jornadas para nuestros futuros periodistas radiofónicos. Pero, valió la pena.